POBREZA ALEMANA

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Por Juan Pablo Saenz*

EL INDEC

En Enero del año 2007, la Argentina sufrió un golpe institucional que, en su momento, pasó bastante desapercibido y sigue sin llamar la atención que merece, teniendo en cuenta la gravedad del asunto: el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INdEC) fue intervenido por el el Poder Ejecutivo, en la figura del entonces Secretario de Comercio Guillermo Moreno, quien luego dedesafectar al personal técnico del INdEC (neologismo tan interesante como recuperación,democracia y tantos otros que conforman el aparato terminológico del kirchnerismo), literalmente remplazó el instrumento de medición tradicional (que hasta entonces y como es lógico había sido la matemática estadística) por una caja de lápices de colores.

Desde entonces, los datos publicados por dicha institución son aquellos que pueden producirse con la nueva herramienta de medición: coloridos dibujos que —como puede entenderse fácilmente debido a la naturaleza de dicho instrumento— de poco sirven para reflejar la realidad socioeconómica que deberían mostrar.

MINISTRO EN JEFE

Ocho años más tarde, el INdEC ha dejado completamente de publicar algunos índices; el de la pobreza, por ejemplo, no se publica desde hace más de un año y medio. En este contexto, lasdeclaraciones del Jefe de Gabinete Anibal Fernandez de esta mañana solo pueden ser caracterizadas como de un cinismo espantoso. Todo comenzó cuando la Presidente Cristina Fernandez de Kirchner dijo, hace unos días, que en la Argentina había menos de un 5% de la población en condiciones de pobreza. Como nadie conoce el número real de pobres —pues, como mencioné más arriba, el INdEC ha dejado de existir—, mucha gente se preguntó de dónde había Kirchner sacado ese número. Ante la pregunta sobre por qué la presidenta parece tener datos que el INDEC no publica, Anibal Fernandez explica que

“La presidenta lo que tiene es un dato generalizado porque los organismos internacionales siguen midiendo. Y siempre miden mucho más bajo de lo que mide el INDEC. El índice que hay en la Argentina se utilizó durante un buen tiempo, el que los conservadores […] utilizaban en la Argentina es un indice de pobreza que se discontinuó. Un índice que se utilizaba, la línea de pobreza… por ingreso… venía de la época de los noventa, este… alentado por los organismos internacionales; fundamentalmente por la CEPAL. Y se había diseñado para que no reflejara el aumento de la pobreza cuando el Estado se estaba retirando de la inversión pública, de la salud, de la educación. Hoy el mundo no habla de esa forma de medir… Habla de otra manera, en donde el hombre y la mujer común, el hombre y la mujer de a pie, son reconocidos como tales, como personas, como entes pasibles de ser respetados como los que más y no como un número, el viejo concepto de Jaureche, en ese tema, ya… el mundo piensa, y está girando, y está en la transición de un cálculo multidimensional, que mide ingreso, pero también mide vivienda, agua, cloacas, educación…”

El jefe de ministros continúa con su intento de explicación durante un largo rato, haciendo hincapié una y otra vez en que la pobreza no puede medirse solo con un indicador (el ingreso), sino que hay que tener en cuenta también otros factores que hacen a la calidad de vida, nombrando una serie de necesidades BÁSICAS (vivienda/cloacas/agua) e insinuando así que el gobierno kirchnerista es quien ha venido a darle a la gente este tipo de servicios de los que —aparentemente— antes carecía.

Aquí cabe preguntarse, por supuesto, por qué el INDEC seguía midiendo la pobreza (cuando aún lo hacía) con solo aquel indicador “conservador”, siendo que hace DOCE (12) años que este gobierno nacional y popular no solo está conduciendo al país con una inquebrantable voluntad política (cosa que bastaría por sí sola para modernizar la metodología de medición), sino también con un evidente desprecio por la institucionalidad republicana, lo que le permite creer en la legitimidad del atropello casi policial con el que se manejó la intervención del INdEC. Pero esto como comentario al márgen. Voy a volver sobre el tema más adelante.

Sigue diciendo Anibal Fernandez:

“Países como Alemania no la están pasando bien en términos de pobreza, aunque no lo quieran creer, es cuestión de meterse en la base de datos de la “Statistisches Bundesamt” (en español: “Ministerio Nacional de Estadística”)1 de Alemania y se van a dar cuenta de que tienen 20% de pobreza…” —¿Pero vos decís que tenemos menos pobreza que Alemania?— lo interrumpe el periodista— “y, sí” —Continúa el jefe de ministros— “es cuestión de meterse en la base de Alemania y ver como responden ellos [a la cuestión] de la pobreza estructural… Y te lo muestran, ehh, no hay que ser, ehh… ni genio ni tener amigos que sean espías alemanes; hay que buscarlo en lo que publican ellos en los portales de la “statistisches Bundesamt”

EL STATISTISCHES BUNDESAMT

Considero muy esclarecedor que el Jefe de Gabinete crea que alguien pueda pensar que hay que tener contactos con los servicios de inteligencia para acceder a datos que en Alemania son de dominio público. Son de dominio público, justamente porque en Alemania existe esa institucionalidad que aquí ha desaparecido. Y no solo eso: las publicaciones del “Statistisches Bundesamt” son un ejemplo de investigación exhaustiva y transparencia metodológica con la que en Argentina no nos atrevemos ni a soñar. Solamente el Catálogo de Publicaciones de este año es un documento de ciento noventa y cuatro (194) páginas. Ciento noventa y cuatro páginas de títulos de documentos, uno abajo del otro, que pueden, todos, descargarse gratis o comprarse impresos. Todos sin excepción. (El documento equivalente del INdEC tiene quince (15) páginas; y de los titulos listados allí solo hay una parte que puede descargarse públicamente. Tan solo esta comparación demuestra de forma brutal las diferencias, por lo menos cuantitativas, en la labor pública de ámbos organismos.)

Todos los años, además de las inumerables publicaciones de investigaciones estadísticas que abarcan los más variados temas, el Ministerio Nacional de Estadística alemán publica un Anuario Estadístico con un resumen estadístico del año en cuestión. El último informe consta de 693 páginas, y cualquier interesado puede encontrarlo aquí,2 El documento equivalente del INdEC3también tiene muchas páginas (564), pero no soporta otro tipo de comparación. Desde la primera página, en donde aparecen las firmas de Cristina Fernandez de Kirchner y otros integrantes del Ejecutivo (sic!)4 hasta el tenor del docuemento (que no es más que una aglomeración de interminables listas de tablas de excel, sin la menor referencia metodológica, científica o contextual) , pasando por las primeras veinte páginas de mapas de la República Argentina y de las Islas Malvinas, que recuerdan fuertemente a la escuela primaria y cuyo único aporte al documento es… aumentar su volumen en unas cuantas decenas de páginas.

POBREZA ALEMANA VS. POBREZA ARGENTINA

Con respecto al tema que nos ocupa, la publicación de un informe sobre los números de la pobreza, el documento alemán tiene más de cuarenta (40) páginas y presenta un informe estadístico completo, en donde se presentan, se analizan y se vinculan una enorme cantidad de variables y de datos multidisciplinarios (como ya había hecho notar Anibal Fernandez). En comparación con el volumen y la calidad de ese documento, las SEIS (6) páginas de tablas de excel de las que consiste el último informe del INdEC (2013) sobre los índices de pobreza palidecen y se tornan inservibles, dignas del trabajo práctico de un niño de sexto grado pero de ningún modo a la altura del documento de Estado que debería ser. Además, analizando el “informe” del INdEC, la obscenidad de la manipulación de los datos es tan evidente que duele. Cualquier persona con un mínimo de sentido común para la estadística y para la economía sabe que es absolutamente imposible que todas y cada una de las mediciones semestrales de la pobreza muestren una baja tan sustancial. La economía es dinámica, a veces sube un poco, a veces baja un poco; lo que importa, en todo caso, es la tendencia. Pero la curva que nos muestra el INdEC es frenéticamente estática; en lugar de mostrar una tendencia, muestra un derrumbe prolongado a lo largo de una década entera:

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Estos números son tan creíbles como la promesa de los suplementos dietarios que anuncian una pérdida de 20 o 30 kg, en dos semanas, “sin dietas ni ejercicios”. Es inaceptable que un organismo del Estado publique este tipo de datos; y es aún más inaceptable que lo haga en un documento desprovisto de toda mención metodológica. Cosa que no sucede en los informes del instituto germano: en cuanto a la mencionada metodología para medir la pobreza y al famoso “20% de pobres” citados por el Ministro, también podemos recurrir al sitio del Statistisches Bundesamt. La definición de pobreza y los indicadores que se toman en cuenta a la hora de elaborar el índice están ampliamente explicados en el Glosario del portal.

Así, una persona es considerada “pobre” para la estadística alemana cuando [1] recibe ingresos que estén por debajo del 60% de la media de ingresos (indicador que en alemán se denomina “Armutsgefährdung”, o sea: “Riesgo de pobreza”), [2] está subocupada o desocupada o [3]  se cumplen por lo menos cuatro de estos nueve puntos (indicador que en alemán se denomina“Erhebliche materielle Enthebung”, o “Privación material sustancial” en español):

  1. dificultades financieras para pagar el alquiler o los servicios sociales
  2. dificultades financieras para pagar la calefacción
  3. dificultades financieras para hacer frente a gastos inesperados
  4. dificultades financieras para consumir carne o pescado al menos cada dos días
  5. no poder pagar una semana de vacaciones por año fuera del hogar
  6. no poder mantener un automóvil
  7. no poder tener una máquina de lavar ropa
  8. no poder tener un aparato de televisión
  9. dificultades financieras para mantener una línea telefónica

Tiene razón Anibal Fernandez cuando dice que en el mundo, el índice de pobreza se calcula teniendo en cuenta otros factores además del ingreso. Es cierto. Lo que no explica es que en Alemania las cloacas, la vivienda digna y el agua no son los “otros factores”, allá los otros factoresson las vacaciones, el auto y la tele o la desocupación; mientras que en la Argentina, (cuando el INdEC medía el índice de pobreza), una persona se consideraba pobre recién cuando sus ingresos no le permitían pagar la Canasta Básica Alimentaria, y se consideraba indigente si sus ingresos no le permitían consumir más de 2000 KCal por dia. (es decir: utilizando una escala que está muy por debajo de la clasificación alemana de “pobreza”, utilizando una escala que —con las palabras de Anibal Fernandez— no refleja la cantidad de pobres como lo hace la escala alemana; utilizando una escala que los invisibiliza. Utilizando, así, una escala mucho más reaccionaria que la escala que determina el 20% de pobres alemanes al que el ministro, no sin cierto orgullo, hace referencia)

Voy a repetirlo con otras palabras: En la Argentina, cuando el INdEC todavía medía el ídice de pobreza, si los ingresos de una persona le alcanzaban apenas para comer, esa persona era considerada pobre, y si con sus ingresos no podía comer ni siquiera lo que necesitaba para no morir de inanición, era indigente. No antes. Si supiéramos cuanta gente en Argentina no puede pagarse unas vacaciones, cuanta gente tiene “dificultades financieras para pagar el alquiler”, cuanta gente está subocupada o trabaja en negro o cuanta gente no puede permitirse el lujo de tener un automóvil, podríamos comparar la situación real de los dos países; pero sin números reales de estos indicadores, lamentablemente solo podemos recurrir a nuestra imaginación. Por lo pronto, mi imaginación me dice que un número sustancialmente mayor a la mitad de la población argentina entraría en la categoría “pobre” usando los parámetros alemanes, aunque a diferencia de Anibal Fernandez, yo sé que mi imaginación no es la realidad. (Efectivamente, sería bueno que volviera a haber datos confiables para terminar con las imaginaciones inútiles)

Pero según Anibal Fernandez, en la Argentina hay menos pobres que en Alemania. ¡Hay menos pobres! ¡Hay menos pobres! ¡Hay menos pobres! (Dice la leyenda que fue también un alemán, un tal Joseph, quien dijo una vez que “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad” Esa, por lo menos, es una lección que el Sr. Fernandez, a todas luces, ha aprendido muy bien)

*Nota orginalmente pulicada en jupixweb

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